No se supone que sea fácil

En una extraordinaria entrevista, Jensen Huang, CEO de Nvidia, repasando su trayectoria y el gran esfuerzo y sacrificio que ha supuesto, dejó una frase para posteridad. 

“Si quieres hacer cosas extraordinarias, no supongas que vaya a ser fácil”.

Recuerdo escuchar un razonamiento similar a este, una mañana que andaba yo bastante frustrado hará casi veinte años, por la gran cantidad de problemas que no conseguía resolver en el plano empresarial, de un mentor que tuve, y que me resumió en algo parecido a “si fuera fácil, todo el mundo lo haría” y que tiempo después se mezcló con otro razonamiento de una biografía de un hombre de negocios estadounidense, que decía que “si no tienes problemas, no tienes un negocio”.

Lo bien cierto es que con el paso de los años, cada vez he interiorizado más estas lecciones, pues quizá por no haber nacido dotado de una inteligencia superior o simplemente ser uno más, lejos de reducirse el número de asuntos por resolver, preocupaciones y demás en el mundo empresarial o de inversión, el suministro de los mismos ha continuado con una cadencia bastante similar, y lo único que ha mejorado es la capacidad de ir dándoles solución como si de una partida de Tetris se tratase, cada vez a un ritmo mejor.

Si nos centramos puramente en la vida de un inversor medio, la cosa cambia poco, y una y otra vez veremos que se sigue buscando una seguridad que no existe en un mundo que paga la capacidad estomacal de digerir la incertidumbre sin echarlo todo por tierra.

A la mona se la puede vestir de múltiples maneras, pero la esencia básicamente es esa.

De ahí, que una y otra vez, los inversores sigan escuchando los cantos de sirena en forma de cursos, contenido digital, libros, entrevistas etc.. que nos prometen un futuro brillante, con una ruta calmada y feliz.

Sin embargo, en mi experiencia, invertir de manera cómoda no suele ser rentable e invertir sintiéndose uno incómodo «puede» serlo, aunque en este negociado, pocas cosas son ciertas y de ahí la posibilidad y no la certeza.

Para terminar la reflexión de esta semana me gustaría recomendar el libro de Ed Thorp, “A man for all markets”, pues es una lectura realmente buena. La vida de Thorp es algo a años luz de cualquier mortal, pues el hombre está dotado de una inteligencia matemática difícil de igualar. Su curiosidad y perseverancia, le han hecho ir abordando retos, desde batir a los casinos, a batir al mercado, y quizá lo más importante de todo, a saber cuando decir suficiente y dedicarse a vivir una vida plena.

En su libro, escrito hace unos diez años, nos cuenta anécdotas de inversores particulares, como la señora que limpiaba en su casa, que le asediaba con recomendaciones para invertir pues quería enviar a su hijo a la universidad.

Tras mucho insistir, finalmente le hizo pactar que compraría BRK, pero sólo la vendería cuando su hijo fuera a la universidad.

El tiempo pasó, la acción subió, la señora se marchó a trabajar a otra casa, luego vino la crisis, se despeñó y vendió por una ridícula plusvalía. 

Si hubiera mantenido hasta la edad universitaria de su hijo, le hubiera podido pagar varias carreras, pero como decimos, estas cosas son todo, menos fáciles y las emociones van en contra de nuestros intereses.

Me dejo muchas más cosas interesantes en el libro aparte de su vida, pues se aborda incluso la parte fiscal y patrimonial de un inversor, la asignación de activos etc.. pero esto lo dejamos para que su curiosidad les haga leerlo.

Hay cosas que nunca van a ser fáciles. Hay momentos que nos pondrán a prueba. Realmente no hay forma segura de prepararse más que ir conociéndose poco a poco uno mismo y tratar de mantenerse fiel al proceso.

No se supone que vaya a ser fácil, pero.. ¿hay algo que realmente valga la pena que lo sea?

Disfruten y aprendan, el largo plazo si la salud se lo permite, es el mejor dividendo que les pagará.

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